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La vuelta al cole, nueva reorganización

La vuelta al cole, nueva reorganización

¿ES POSIBLE SER COMPRENSIVOS EN ESTE MUNDO QUE VA TAN DEPRISA?

Momento de cambio, momento de reorganizarse, por lo que podría estar asociado a un momento estresante para las familias, sin embargo, no sólo para los padres, que, aunque intenten hacérselo más fácil a sus hijos inevitablemente no evitarán que vuelva a ser un desencadenante de posibles tensiones en los niños y adolescentes.

Sobre todo, después de tanto tiempo, es normal que, ante la incertidumbre y un entorno cargado de nuevas amenazas, los niños-adolescentes es normal que tengan tendencia a la evitación o poder percibir en ellos, ansiedad anticipatoria.

¿CÓMO GESTIONAR POSIBLES MIEDOS EN ESTA SELVA DE PRISAS?

Es importante en estos casos, ir anticipando la llegada de ese primer día de colegio o instituto, en el caso, de niños más pequeños puede ser una buena opción leer cuentos sobre el colegio, entrenar la rutina de paseo hasta llegar a la escuela, favorecer reencuentros con amigos de clase para jugar, ir a comprar material escolar, que elija la ropa que quiere llevar, su mochila…etc. En el caso de adolescentes, sería positivo poder normalizar los nervios previos o el sentimiento de vergüenza, no olvidemos que en esta etapa la emoción de la vergüenza es la que puede estar más presente en ellos, aunque en ocasiones, aparezca de forma inconsciente.

Los adolescentes están en un proceso de individualización, proceso de transformación del niño al adulto, en el que generalmente todavía permanezcan más rasgos de niño que de adulto, y donde la presión social y su autoestima estará en manos de la aprobación y opinión de sus iguales.

Aunque esto parezca evidente, conozcamos los posibles miedos, y cóctel emocional, que pueden estar sintiendo nuestros niños y jóvenes. Socialmente, la vuelta al colegio/ instituto, siempre ha estado asociado a las exigencias, vuelta de rutinas plagadas de qué haceres diarios, orientados a la búsqueda del éxito, o lo que históricamente hemos internalizado sobre el significado de este concepto. Sin embargo, estas creencias y forma de gestionar nuestro día a día nos mantienen en un nivel de activación, que, prolongadas en el tiempo, en ocasiones nos llevan a un deterioro físico y psicológico, repercutiendo en nuestra salud. Por tanto, me hago una pregunta que me gustaría poder compartir con todos ustedes ¿Qué es el éxito?, parece que el éxito es sinónimo de resultados, la felicidad de que el resultado haya sido como esperábamos, el resultado satisfactorio de una acción o emprendimiento…

Pero… ¿Qué pasa cuando esto no es así? ¿Y las cosas no son como esperábamos?

¿Es necesario para conseguir un éxito, sacrificar nuestra salud física y mental?

HAGAMOS UNA MIRADA HACIA NUESTRO INTERIOR

Realmente, este momento de “vuelta a la realidad” podría decirse que es rechazado por todos, es evidente que nadie quiere volver a esos que haceres y volver a olvidarnos de disfrutar de nuestro propio espacio. Sin embargo, aun siendo conscientes de este rechazo, nos obligamos a establecer futuras promesas que deberán ser cumplidas antes de que acabe el año, continuos deberes y exigencias en cuanto a resultados, en “formato de impulso”, podría decirse que ponemos el foco de toda nuestra atención en el “hacer”, nuestro valor enfocado en este aspecto del “hacer”, “hacer” que rechazamos y, aun así, nos mantenemos en ese “hacer” porque “debe ser así”, el mensaje social es este.

¿Por qué pasa esto? En ocasiones desatendemos la forma en la que nos sentimos, no somos conscientes de las sensaciones y mucho menos de las emociones que nos acontecen, tratamos de olvidarlo en el “que hacer”. Las emociones no sólo aparecen para hacernos la vida más difícil, sino para darnos información, estas emociones se manifiestan a través de sensaciones en el cuerpo y tratan de decirnos algo.

Además, es evidente la repercusión que ha tenido esta crisis sanitaria por covid en cuanto a la salud de nuestros jóvenes, sobre todo en cuanto a sus estrategias como forma de afrontar su reclusión. Formas que quizá, no sean del todo adaptativas en cuanto a compaginar su bienestar y responsabilidad. Otra fuente estresante tiene que ver con las medidas no estables, lo que repercute a nuestra tendencia a controlar las situaciones y por tanto atenta a nuestra seguridad; por eso, es importante considerar, tanto por la parte de las familias como por la parte de los profesionales docentes, atender la cuestión desde el permitir espacios a los niños adolescentes con respecto a su gestión socio-emocional, esto no significa, que no lo estén haciendo ya.

Teniendo en cuenta estas cuestiones y regresando con el concepto del “éxito”, quizá el “éxito” tiene más que ver con un bienestar emocional, con tomar conciencia, estar despierto, y en conocimiento de nuestras emociones, pensamientos y nuestra propia forma de actuar. Si somos conscientes de cómo nos sentimos, qué pensamos, qué necesitamos, podremos dirigirnos mejor hacia una meta, vivir en función a nuestras necesidades, nos hará disfrutar el día a día, momento a momento, saborear el minuto a minuto. ¿De qué nos sirve vivir en un “hacer por impulso”, porque es lo que se debe hacer, sin pararnos a pensar si lo que hacemos tiene que ver con cómo nos sentimos o en función a nuestra forma de pensar?

LA IMPORTANCIA DE LA EDUCACIÓN EMOCIONAL PARA TODOS: HOGARES, FAMILIAS Y ESCUELAS.

Cuando los alumnos poseen una conciencia emocional, tienen conocimiento de lo que están sintiendo y por qué lo están sintiendo, son capaces de reconocer cómo su estado emocional puede estar afectando a su desempeño en la tarea, además de ser capaces de reconocer sus valores y vivir en coherencia con ellos, de esta manera es más fácil que tengan claras sus metas.

Tener conciencia de sus emociones, es una herramienta que actúa como termómetro, que nos invita a ser conocedores de nuestros estado emocional, el cual, indicará si nuestro desempeño o toma de decisiones encaja con nuestros valores, es decir, si el niño/adolescente/el adulto en su carrera profesional, no se siente bien, desempeñando una serie de tareas o desarrollando unos estudios que parecen ir en disonancia con sus valores, tenderán a sentirse mal, por tanto su energía o motivación será baja, por el contrario, cuando su desempeño de tareas, decisiones, estudios van en consonancia con sus valores habrá una mayor motivación.

Cuando enseñamos desde pequeños a que sean conocedores de su estado emocional, a su vez, estaremos contribuyendo a que sean más conscientes de sus fortalezas y debilidades, lo que de forma indirecta les invitaremos a la búsqueda de nuevos aprendizajes que les ayuden a fortalecer esas debilidades, no desde una perspectiva crítica, sino desde una perspectiva que motiva y genera seguridad en sí mismos.

Por ejemplo: si un niño/a está teniendo una experiencia emocional agradable, desarrollando una actividad como el fútbol, es un deporte que le atrae, sin embargo, es consciente que una de sus debilidades es la velocidad en carrera, seguramente busque adquirir nuevas habilidades tácticas que le ayuden a hacer una mayor competencia al rival por sí mismo.

Por el contrario, si fuera el caso de un niño/a el cual realizase esa misma actividad, porque todos sus compañeros o amigos del colegio participan en ella, sin embargo, para él o ella resulta ser una experiencia desagradable, no habrá ese mismo interés en mejorar o participar en el mismo.

Podríamos poner el mismo ejemplo en cuanto una actividad de colegio/instituto/trabajo…, cuando un niño/a/adolescente/adulto, realiza una determinada actividad sea el contexto que sea, sin plantearse si esa actividad está generando en él o ella una emoción agradable o desagradable, ¿Qué pasaría si no obtenemos ese resultado qué esperábamos?, ¿Y si además el compañero ha conseguido lograrlo y por el contrario tú no has sabido?

Es posible que en ese caso aparezca la crítica, la culpabilidad, y otras desvalorizaciones, hacia nuestra propia persona, lo que nos llevará a frustrarnos y seguramente a abandonar la tarea, asociando este momento, como algo negativo, lo que nos dificultará el estar disponible para llevarla a cabo en otro momento. Sin embargo, esto podría haberse evitado, si hubiésemos sido conscientes de cómo estamos emocionalmente en el día de hoy y porqué y quizá el preguntarnos qué necesitamos para regular ese estado emocional bien hacia uno que nos ayude a ser más productivos y nos permita tener la atención en aquella tarea o, por el contrario, en caso de tener un estado emocional agradable que necesito para mantenerme en este mismo estado por más tiempo y me favorezca el desempeño de la misma.

Una de las claves para vivir en consonancia con lo que uno quiere tiene que ver con la confianza, sin embargo, la confianza se genera, cuando hay ilusión por lo que uno hace, cuando hay ilusión, aparece la motivación y entonces el esfuerzo. ¿Qué pasa cuando alteramos el orden?, ¿Qué pasa, cuando nos esforzamos para conseguir un objetivo, por el cual jamás sentiremos esa ilusión?, significa que nunca habrá confianza, y si no hay confianza, solo habrá miedo, miedo que nos llevará a evitar, a posponer, a abandonar…

Cuando somos capaces de generar una confianza en nosotros mismos/as, esto nos ayudará a buscar nuevos retos y asumir riesgos, es decir, cuando las personas confiamos en nuestras habilidades, existe una mayor probabilidad de practicar nuevas habilidades o exponernos a cambios en lo que hacemos, situaciones nuevas…etc. que contribuyan un mejor rendimiento.

Conocer como nos sentimos en un determinado momento, puede ser un indicador de que necesitamos parar, regularnos. Cuando nuestro cerebro está en calma, nuestra mente es más creativa, pero cuando nos sentimos nerviosos, o estresados, sentimos ansiedad…por ejemplo, ante un examen, una exposición en público…es normal que se produzcan bloqueos mentales.

Esto significa que hemos sido creados para sobrevivir, entra en juego el sistema de amenaza y nuestro cerebro cambia a modo protector y durante la emergencia, deja de lado la parte dedicada a la creatividad.

Tener conocimiento de esto, nos ayuda a auto-regularnos y tener mayor control de nuestros impulsos, se incluye el pensamiento entre la emoción y la manera de actuar.

Sería algo así:

En lugar de:

Por tanto, si no damos la posibilidad y la apertura a que el niño/a se cuestione cómo se siente y si realmente es satisfactorio o no para él el desempeño de una actividad, es posible que se sienta desmotivado o frustrado porque no obtiene los mismos beneficios que el resto de compañeros o amigos, produciéndose comparaciones y un posible deterioro de su autoestima

Tenemos internalizado, que el hecho de volver al colegio o instituto, es un regreso de exigentes responsabilidades, nuestro sistema de logro se activa ante el deseo de nuestra mente por conseguir objetivos u otros destinos a los que deseamos llegar y esto sólo nos llevará a un incremento del estrés y la ansiedad. Sin embargo, ahora, también sabemos que, si no existe un bienestar emocional, no habrá un buen rendimiento académico, por tanto, ambos serían dos objetivos que van de la mano, aunque el primero, refiriéndome al bienestar emocional, suele muchas veces pasarse por alto. ¿Cuántas veces nos preguntamos en el día, qué es lo que necesito?, cuando nos hacemos esta pregunta, surgen necesidades desde nuestro corazón, descubrimos nuestros valores, aquellos que son necesarios que estén en nuestras vidas para vivir de forma coherente, sentir que nuestras vidas tienen un sentido y sentir que somos nosotros quienes dirigimos la nuestra propia.  Quizá por eso, la mirada o el mensaje social, podría ir dirigido a atender la humanidad, el ser humano necesita de contacto emocional, afecto, el gesto amoroso…tiene necesidades sociales, aunque ahora, hayan sido atendidas desde un formato virtual con el uso de NTICS pero que a su vez deshumaniza y genera aislamiento.

CONCLUSIONES:

La vida, nos trae de forma esperada o en ocasiones de forma inesperada nuevos retos, oportunidades, obstáculos y desafíos que debemos enfrentar, estos mismos generan en nosotros multitud de emociones agradables o no tan agradables que de alguna manera sirven para informarnos de que estamos vivos, e inevitablemente nos encontraremos momentos difíciles que nos llevarán a cuestionamientos, agrados, quejas y preferencias, pero que son sensaciones y comportamientos normales.

El hecho de normalizar, validar cada una de nuestras sensaciones y emociones, genera apertura, flexibilidad, de esta manera podemos darnos cuenta de nuestro estado emocional, y del estado del resto de personas, favoreciendo la empatía, siendo capaces de reconocer errores, de esta manera seremos más capaces de apreciar la diversidad en cuanto a las necesidades de uno mismo, como de los demás, generando mayor capacidad de auto-reconocimiento y reconocimiento de las capacidades de los otros.

Se trata, de observar desde una visión más amplia que es lo que necesitamos, que valores necesitamos en nuestras vidas para que nuestro día a día sea más fácil. Si en nuestro día a día están presentes estos valores, será lo que me haga levantarme de la cama, por el contrario, vivir dando la espalda a tus valores nucleares simplemente te hará generar sufrimiento.

Por Marta Olmedo JiménezNúm. Colegiada: CL05093

Marta Olmedo Jiménez
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