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¿Cómo ayudar a vuestro/a hijo/a a afrontar el miedo?

¿Cómo ayudar a vuestro/a hijo/a a afrontar el miedo?

El concepto de apego estaría muy relacionado con la capacidad de afrontar el miedo, por tanto, tendría un papel importante a tener en cuenta cuando como madres y padres os preocupa la forma en que vuestros hijos/as expresan esta emoción, cómo ésta paraliza e interviene en vuestras vidas, generando dudas acerca, de vuestra capacidad de afrontar este tipo de situaciones, que además se presenta de forma muy habitual en la edad temprana.

Las experiencias tempranas de apego, son las primeras experiencias que el bebé tiene con respecto a sus emociones, es a partir de estas experiencias cuando comienzan a comprender o intuir la probabilidad de las conductas de los otros y de ellos/as mismos/as. El apego es como una conexión mágica, que al niño/a le ayuda a reducir las sensaciones de malestar y aumentar las sensaciones positivas. De esta manera, el niño/a aprende a regularse emocionalmente.

Esta necesidad de vínculo y apego, existe desde que nacemos hasta que morimos, se trata de una reacción básica ante una situación de peligro, sin embargo, en la infancia no es un apego verbal, en el caso de los bebés aparece esta sensación de peligro cuando tiene hambre o sueño. No obstante, sí comienza a tener más peso la influencia verbal, en el caso de la adolescencia y adultez.

Es un sistema innato de buscar protección, por el cual, el cerebro inmaduro de un niño/a va a buscar protección en el cerebro adulto y este desaparece cuando hay sensación de seguridad. Además, a través del apego, se adquieren los primeros aprendizajes y a través de estos, las primeras interpretaciones sobre las relaciones con los otros, situaciones y circunstancias nuevas.

¿Cuáles son los tipos de apego?

  • Apego Seguro: El niño/a aprende y confía en que sus padres estarán disponibles, serán sensibles a sus emociones y colaboradores ante estas, a través de este tipo de apego, el niño/a genera seguridad en sí mismo y se atreve a explorar el mucho.
  • Apego Ambivalente: El niño/a aprende que sus figuras de apego se muestran colaboradoras y accesibles en circunstancias, sin embargo, no siempre responden a sus demandas, en otras ocasiones sus figuras de apego no se mostraran sensibles o colaboradores a sus emociones. Por lo tanto, será más probable que éste genere inseguridad en sí mismo, por lo que, desarrollará mayor dependencia o será más propenso a aferrarse a la figura paterna, generando miedos ante situaciones o circunstancias nuevas, desconocidas y a la hora de explorar el mundo.
  • Apego Evitativo: El niño/a aprende que sus figuras de referencia no responden ante sus llamadas o demandas de consuelo y protección, por lo que será más probable que el infante desarrolle desconfianza a la hora de relacionarse con otras personas y a lo largo de su vida. Los niños/as que desarrollen este tipo de apego, probablemente sean individuos que prefieran vivir su propia vida ajenos al amor o búsqueda de relaciones afectivas.

Es evidente la relación recíproca entre el apego y el desarrollo del miedo, ya que los niños/as aprenden a gestionar sus miedos en función de la educación y como los padres enseñan a estos a afrontarlos, por eso es tan importante el tipo de apego que desarrollamos.

Pautas que pueden apoyarnos para que reducir el miedo de nuestros/as hijos/as:

  1. Permitir que puedan expresas su miedo, sin sentirse avergonzados.
  2. Enseñar a distinguir objetivamente ante situaciones que sí puedan desarrollarles un daño físico, social o emocional y aquellas situaciones inofensivas.
  3. Enseñar a afrontar sus miedos de forma directa, elaborando de manera conjunta estrategias con las que pueda afrontarlo por sí mismos.
  4. Hacer saber al niño/a que tiene la posibilidad de buscar apoyo en sus figuras paternas para resolver situaciones de miedo, cuando no es capaz de resolverlo por sí mismo.

Por Marta Olmedo JiménezNúm. Colegiada: CL05093

Marta Olmedo Jiménez
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